La palabra “dieta” se ha transformado en sinónimo de diversas restricciones, lo que la llevado a distorsionar su real significado del griego diaita, que dice relación a un estilo y conducta de vida saludable y no a establecer planes de alimentación que, en muchos casos, pueden traer múltiples consecuencias para la salud.

Comienza el calor y el ideario de las vacaciones invade nuestra mente. Lamentablemente, para muchos, esta imagen viene acompañada de sentimientos de culpa y vergüenza. Y es que pensar en ponerse un traje de baño complica a varios debido a la presión tanto social como autoimpuesta del “cuerpo perfecto”. Esto lleva a que la gente recurra a las dietas milagro o exprés en búsqueda de una baja de peso rápida para sentirse bien con menos ropa.

Según explica Oscar Barrera Marengo, médico cirujano, con posgrado en nutrición y chef profesional, “lo primero que hay que dejar en claro es que el cuerpo de revista dista mucho de lo que se considera uno saludable”. Según aclara el profesional, “los primeros usualmente son tonificados, bajos en grasa, productos de entrenamientos y alimentación cuidadamente planificados y, muchas veces, gracias al uso de fármacos hormonales. Claramente, esto no es algo que pueda o deba seguir el 99% de la población”.

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