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Reconoce tus 4 energías sexuales

Nosotras, las mujeres, tendemos a pensar sobre nuestro deseo sexual como a veces “elevado” o a veces “bajo”, pero en realidad tenemos cuatro tipos de deseo muy diferentes, los cuales experimentamos en diferentes etapas al mes.

 

La razón por la cual muchas de nosotras no estamos en sintonía con nuestras energías sexuales es porque comparamos nuestras vidas con las de aquellas mujeres representadas en revistas, en televisión y en películas. Podemos aspirar a tener vidas sexuales como las de ellas o sentimos que algo anda mal con nosotras porque no somos como ellas. Lo que nos hace falta, es información de que experimentamos diferentes necesidades, motivaciones y deseos sexuales dependiendo en qué fase de nuestro ciclo estemos. Cuando reconocemos estas diferentes energías sexuales podemos dejar de lado expectativas irreales y simplemente disfrutar de todas las variadas experiencias sexuales que ellas traen.

Para liberar nuestras cuatro energías sexuales, necesitamos saber cuándo ocurren, cómo son y qué podemos hacer para disfrutarlas plenamente.

En nuestro ciclo menstrual experimentamos naturalmente cuatro fases separadas; ovulación, pre-menstruación, menstruación y pre-ovulación, y cada fase está caracterizada por un tipo de energía sexual diferente. Esto explica porque no somos consistentes con el tipo de sexo que queremos. Si queremos sexo apurado, sexo amoroso, sexo escabroso o sexo espiritual, todo depende de la fase de nuestro ciclo.

Entonces, ¿Cómo reconocemos estas diferentes energías sexuales en nosotras? ¿Cómo podemos intensificarlas, disfrutarlas y experimentar con ellas?

 

La fase de pre-ovulación

 

La energía sexual de la fase de pre-ovulación puede ser vista como la de una joven virgen, y podemos encontrar imágenes que representan este tipo de deseo sexual en la mitología, en cuentos de diosas vírgenes, sensuales, dinámicas e independientes. Estas diosas salen de fiesta y a divertirse; no se preocupan por el compromiso o comenzar una familia.

Este ¨deseo sexual de Virgen¨ está caracterizado por tener un enfoque divertido y alegre. Después de la menstruación nos sentimos más atléticas y energéticas, y tal vez seamos más sociables y extrovertidas.

El sexo no es una experiencia emocionalmente profunda, sino una grandiosa manera de divertirnos. Tal vez seamos más coquetas y es mucho más probable que durmamos con un hombre en la primera cita.

Para liberar este deseo sexual, ¡diviértete! Deja de lado tus responsabilidades y juega. Imagínate que eres una independiente diosa del sexo, así que haz contacto visual y coquetea con los chicos. Vístete con ropa interior erótica de encaje y blanca –para que te haga sentir ¨virgen¨.

Querrás tener sexo por diversión, y naturalmente no querrás el tipo de sexo que dura mucho o es emocionalmente profundo. Ten mucho ¨sexo apurado¨ pero en tus términos -¡recuerda que eres estupenda y podrías tener a cualquier hombre!

 

La fase de ovulación

 

Alrededor de la ovulación, nuestro deseo sexual naturalmente cambia: se vuelve más suave, más maternal y más enfocado en una relación. Encontramos representaciones de este tipo de deseo sexual en numerosos cuentos sobre La Diosa Tierra o La Diosa Madre. Estas mujeres son voluptuosas, fuertes y muy sensuales. Este ¨deseo sexual de madre¨ necesita expresión emocional con mucho placer físico y requiere de compromiso por parte de nuestra pareja sexual. El sexo en este momento también fortalece nuestro compromiso emocional con nuestra pareja.

Para liberar esta energía sexual: llena tu vida sexual de amor, romance y sensualidad. Dile a tu pareja que necesitas que te consienta e invite a cenar antes de llegar al sexo. Tu deseo sexual te hará querer conversar y compartir y tener mucho juego erótico antes del sexo para poder sentirte plenamente satisfecha. Pon tu habitación de manera romántica con flores y velas, no apresures llegar al sexo; tómate tu tiempo. Escoge posiciones sexuales en las cuales te ver la cara con tu pareja y usa el tiempo entre relaciones sexuales para acariciarte y abrazarte con tu pareja.

Durante esta fase podrás sentirte más atraída por hombres que puedan ofrecerte estabilidad y seguridad, así que estate atenta si te proponen matrimonio; lo más probable es que digas que ¨sí¨.

 

La fase pre-menstrual

 

Después de la fase de ovulación viene la fase pre-menstrual, la cual puede traer en las mujeres la energía sexual más difícil de disfrutar. Atadas con síntomas pre-menstruales físicos y emocionales, a menudo entramos en conflicto al sentirnos agresivamente sexuales, emocionalmente necesitadas y extremadamente críticas, especialmente de nosotras mismas.

Encontramos rastros de este deseo sexual en cuentos sobre mujeres seductoras que provocan a caballeros galantes. Cuando este ¨deseo sexual de Seductora¨ se ignora o se reprime, mostramos síntomas pre-menstruales de agresión, frustración o estamos a la defensiva. Sin embargo, cuando los expresamos libremente, ¡esta fase nos trae un tipo de sexo salvaje, frecuente, sin inhibiciones y orgásmico!

Para liberar esta energía sexual: baja las barreras. Deja a un lado la necesidad de ser atenta y maternal. Esta fase es parecida a la del ¨deseo sexual de Virgen¨ pero es más profunda y mucho más erótica y fuerte. Deja entrar esta extrema sensualidad a tu vida y olvídate de que tu cuerpo no es ¨perfecto¨ -tu carisma sexual compensará por esto. Demuestra la pasión latente que apenas se mantiene a raya, y estate segura de que puedes conducir a cualquier hombre a un agotamiento salvaje -¡si así lo decides!

Como con el ¨deseo sexual de Virgen¨, es mucho más probable que digas que ¨sí¨ en la primera cita, pero ten cuidado –también es mucho más probable que te sientas atraída por hombres muy dominantes y fuertes.

 

La fase menstrual

El cuarto deseo sexual ocurre alrededor de la menstruación, y encontramos representaciones de este deseo sexual en cuentos y leyendas que presentan a una mujer mayor, mágica, sensual, experimentada o una mujer sabia.

Desafortunadamente, muchas mujeres son reacias a tener sexo durante este tiempo, así que pueden perderse de orgasmos muy profundos y espirituales.

Este deseo sexual despierta muy despacio, pero el sexo en esos momentos puede convertirse en una hermosa manera de tocar el alma de tu pareja y profundizar el amor entre ustedes. Este ¨deseo sexual de Sabia¨ te ofrece confianza y paz interior, la cual te permite dar y ser generosa en tu relación sexual.

Para liberar este deseo sexual, tómate tu tiempo, sin formarte ninguna expectativa. Disfruta de tu cuerpo sensual y encontrarás y querrás compartir esto con tu pareja. Comparte masajes íntimos, abrazos desnudos, mucho contacto visual y sexo lánguido. No te preocupes si no tienes un orgasmo –no lo necesitas.

Estos cuatro deseos sexuales forman parte de la sexualidad natural de la mujer y su ritmo y expresión son únicos en cada una. Tristemente en el frenético diario mundo del trabajo, familia y responsabilidades, el sexo pierde su prioridad. Así que este mes dale una atención especial a tus necesidades sexuales y a satisfacerlas. Tal vez tome un poco de extra planeación y organización pero los beneficios de incrementar la confianza sexual, la imagen positiva de tu cuerpo y la profundización de tu relación, valdrán mucho la pena. ¡Disfruta de ser la virgen coqueta, la madre voluptuosa, la mujer seductora y fuerte y la amante espiritual –cada mes!

 

By Miranda Gray

www.redmoonthebook.com

 

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Soy de la generación de mujeres que ama menstruar

 

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Es necesario reconocer el sentido y valor de los ciclos femeninos de tu cuerpo.

Sanar el dolor, las heridas, las violencias, las anulaciones…etc.

Estamos en la generación de la consciencia…si tu eres una mujer con-siente de su ciclo comparte está imagen y comienza a amar menstruar.

Si quieres emprender este camino de autoconocimiento en Aflora Mujer tenemos talleres y terapia individual y grupal donde te ayudamos a sanar esas heridas y aflorar a la mujer que es fiel a si misma.

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A nuestros hijos nacidos por Cesárea.

Hace poco escuche a una mujer que me dijo, ¡yo no parí a mi hijo, el nació por cesárea ¡ Me quede sorprendida por lo que escuchaba, en el momento no dije nada, solo quede pensando ¿porque ella dijo eso?  Y al continuar conversando con ella, que sentía que no había parido a su bebe, pues en efecto me confirmo que se lo sacaron.

Recuerdo otro caso, cuando geste a mi primera hija varias mujeres me conversaban de su ginecólogo y se referían a él como “el hombre que trajo al mundo a su hija”, ¿Cómo así, será su marido? Pues no, era solamente su obstetra.

 

Hoy la vida que elegí me está proponiendo apoyar y acompañar a las mujeres en sanar la herida energética y emocional de las cesáreas en sus úteros, me doy cuenta de lo transpersonal que es todo esto, no sólo por el trabajo que la madre sirve que haga para sanar su cesárea en el plano energético y emocional, sino también de lo sanador y liberador que es para nuestros hijos nacidos por cesárea que nosotras realicemos este trabajo personal de sanar este parto o bien resignificarlo en nuestra vida de mujer. Yo parí a mis hijas gemelas por cesárea y se literalmente en carne, hueso, y alma lo que es esto. Yo también nací con ayuda de la cesárea, en mi registro celular estaba la información de lo que era nacer así. Por lo tanto quizás la vida me proponía sanar no solamente mi nacimiento, sino también prepararme para el nacimiento de mis hijas y honrarlo como debe ser.

 

Un año antes de quedar gestando a mis hijas llegaron a mi consulta mujeres que querían sanar la energía de su útero pues sentían que la cesárea algo había producido en su vientre, algo más que una cirugía fue provocada ahí, sólo guiadas por su intuición y un sentir casi avergonzado y culposo las trajo a consulta. En ese entonces mi cuerpo no tenía la experiencia, por lo tanto empatice desde mi corazón de hermana con estas mujeres que me hablaban de su parto como un recuerdo que quisieran olvidar pero que sabían que debían tratar en terapia o hacer algo que las ayudase internamente a reconciliarse con su parto, ellas también querían volver a ser madres y parir natural, pero sabían que debían sanar algo que aún ellas desconocían o habían evitado conocer y sentir, ellas querían preparar su útero que había pasado por cesárea para nuevamente abrirlo hacia el parto que en su corazón ellas anhelaban vivir. Hoy las entiendo y comprendo lo que ellas me compartían en ese entonces, los partos por cesárea merecen ser sanados, resinificados en la psique de la mujer que pario así (ya sea por decisión voluntaria, impuesta, elección consciente porque él bebe o la madre presentaba algún problema de salud), o simplemente llego a parir así, por desconocimiento.

¿De qué nos sirve tener un parto por cesárea?, ¿Hay algo que aprender de esto?, ¿Qué ocurre en el cerebro del bebé nacido por cesárea9788493957735? · ¿Y en el de la madre? · ¿Cabe hablar de herida emocional?

Gracias a las lecturas que tuve de los libros de Ibone Olza logre entender mucho más sobre la importancia de sanar la herida emocional de las cesáreas, y en lo práctico también reconocí en mi propio parto y puerperio de cesárea lo importante de sanar y re significar en mi cuerpo, mi útero, mi cerebro y mis emociones el parto por cesárea.

Un artículo muy inspirador que leí antes de nuestro parto fue el de Jeannine Parvati Baker, “La Mitología de la Cesárea.”

En su texto Jannine expresa que a las mujeres que se les hace una cesárea inician un viaje mítico. Ella ocupa un relato de la Antigua Babilonia, el Mito de Inanna, presentándolo como una ayuda a entender la dimensión transpersonal que vive una mujer que pario por cesárea.

Jannine expresa lo siguiente “Lo más fascinante del mito es como nos permite ampliar nuestra comprensión y que esta perspectiva siga creciendo. Bajo la luz del mito de Inanna, podemos transformar la epidemia de cesáreas de algo puramente misógino en otra oportunidad que tienen las mujeres de profundizar en su alma y convertirse en sanadoras.”.

 

El parto siempre es nuestro, o debiese serlo. Sin importar como sea este, en casa o en clínica, el parto debe, ser, y es siempre NUESTRO. “Toda madre que haya vivido una cesárea voluntaria o impuesta, por elección consiente o por desconocimiento, debe saber (no solo cognitivamente) que esa fue su mejor opción en ese momento y que con ella, a pesar de que parezca lo contrario, protegió a su hijo.”

“Cuando una madre que ha sido abierta empieza a sentir que su cesárea fue un viaje iniciático y se permite explorar los aspectos más profundos de la curación se libera una cantidad enorme de energía psíquica. Reprimir o negar el trauma requiere muchísima energía pero una vez que la experiencia se integra (es decir, se siente, se expresa y se libera) toda la energía que antes se utilizaba para defenderse se libera para la acción creativa. Una madre que se sienta bendecida, incluso si ella nunca habría pedido de manera voluntaria la “bendición” de la cesárea ni volvería a pasar por ella, es más efectiva para educar a las demás, que una madre que se siente culpable y herida.”

 

Mi viaje alquímico, Inanna en mi camino.1463386_547104078790215_3725052925266690717_n

Cuando me entere de que mis hijas gemelas debían nacer por cesárea necesaria, en mi pasaron infinitos estados emocionales, estados que viví en mucha reflexión y compañía, pues no quería que mis hijas nacieran por cesárea, no quería que mi útero fuera abierto, a mí me gustó parir a mi hija mayor, ella había nacido por parto vertical en cuclillas en el suelo y sin embargo ahora la vida me proponía un viaje mítico y transpersonal que sin saberlo en ese momento, pues me proponía re-formularme como una nueva mujer.

Cuando leía sobre los partos por cesárea y la “secuela” que dejaba en los hijos nacidos por cesárea me estremecía todo lo que leía, y parte de mi (en ese entonces) pensaba aúchhh yo soy hija de cesárea, mi madre me pario así, y todo lo que leía me alejaba más de la idea de aceptar que mis hijas nacieran por cesárea y me preguntaba ¿hasta qué punto una cesárea es necesaria? Y la vida como siempre me asombro nuevamente con la infinita posibilidad de aprendizaje que nos ofrecemos día a día y que está en nuestras manos aprender o evadir. Y leyendo al gran Michel Odent apareció lo siguiente” para cambiar el mundo es preciso cambiar la forma de nacer” al tener la experiencia propia de haber llegado al mundo con ayuda de la cesárea pues parte de mi historia, de mi cuerpo, entendía lo que esto significaba, y algo muy fuerte en mi decidió que el parto de mis hijas sería distinto a las historias de partos por cesárea que había escuchado incluso a mi propio nacimiento.

 

Creo que la vida me proponía honrar el haber nacido con esta ayuda, pues mi madre en el parto tuvo complicaciones y yo tuve que nacer rápidamente, ¿entonces cómo no voy a agradecer hoy el estar aquí nacida con ayuda de la cesárea?, si bien mi madre siempre me dijo “que me trajo al mundo su obstetra jajajaja yo siempre le rebatí que ella y mi padre me ayudaron a llegar a la tierra, y que el obstetra fue un intermediario para ayudarme a salir de su útero, desde que tome conciencia que no me interesaba pensar que un tal Francisco Fuentes (obstetra de mi madre en esos años) pues me había traído al mundo pues es que comenzó un alumbramiento nuevo en mi vida, un parto nuevo y esto lo viví dentro de un temazcal donde el rezo fue volver a nacer de la madre tierra honrando a todos los que colaboraron en mi llegada a este planeta, partiendo por honrar a mi madre y de paso al obstetra que si me ayudo a venir pero no me trajo al mundo jajaja. Gracias a esta breve historia de cómo nací y volviendo a mi presente y gestando a dos bebes al mismo tiempo pues mi mente fuertemente decía, “nacer por cesárea también puede ser distinto.” Y luego de muchas conversaciones con mi obstetra y matrona del por qué mis hijas debían nacer con ayuda de cesárea, pues me empodere ante esto y co-cree el parto, ya sabiendo que al inicio del trabajo de parto debía prepararme para terminar en cesárea. Para mí fue sumamente importante tener un largo trabajo de parto, y así fue, con dos bebes dentro de mi útera.

 

Le propuse a mi equipo médico una cesárea distinta. Una cesárea donde el foco estuviera en la “intervención humana” que tendría en nuestro parto, que estuviera sostenida en amor, confianza y paz y libere de mi mente que “la intervención era netamente medica” de químicos y corte me mentalice que la intervención humana me sostendría y que al no rechazar esto pues evitaría mi cuerpo generar vómitos (Producto de la anestesia) o síntomas de rechazo pues me entregue a aceptar este viaje como si de una iniciación se tratase.

Durante el proceso mi propuesta al equipo médico fue concreta, el ambiente será sagrado y habrá silencio. Le entregue un plan de parto a cada integrante del equipo médico desde la arsenalera hasta el anestesista, y cada uno leyó todo lo que junto a mi amado pedíamos para nuestro parto, pues EL PARTO ES NUESTRO.

 

3510_210198152480811_410894401_nY nacieron mis hijas pero en mi mente no existía lo mismo que pensaba antes, ellas no nacieron solamente con ayuda de cesárea, nacieron con ayuda y doulas y doulos (en masculinoo jeje) que respetaron el silencio que pedimos, y sus palabras si algo decían solo debían ser de aliento y amor pues el quirófano se transformó en un sagrado lugar donde dos vidas llegaban a la tierra. La música que pusimos, la luz baja que nos permitieron tener, el altar con los 4 elementos y mis diosas compañeras, la mano y mirada de mi amado en mis ojos me sostenían durante todo el viaje iniciático de entrega que fue esa cesárea, el entregarme así recostada con los brazos abiertos, no me hizo sentirme indefensa y sin control, al contrario (y en mi caso personal) me hizo entregarme a vivir esta experiencia sin resistencia alguna, tal como me entregue al parto de mi hija mayor, sin resistencia a fluir con cada contracción, así mismo me entregue al parto de las gemelas y literalmente en cuerpo y alma. Mi matrona con sus manos de ángel me hacia reiki y me hablaba en el oído tal como lo hizo en el parto de mi primera hija, me alentaba y me empoderaba, aunque yo estuviera acostada en esa camilla que para mí era un santuario pues así lo elegían nuestras almas. Y mi útero blando se abrió a la luz, desde adentro dos luces afloraron, mis hijas Agatha y Bianca, hijas del amor, nacian. En su parto acompañaron doulas y doulos (obstetra, enfermero, arsenalera etc) respetuosos y empáticos ante tal momento que era solo nuestro. Mis hijas estuvieron en mi pecho, las oli, bese, les hable y les cante, igual como lo hice con su hermana mayor al nacer, ellas mamaron ambas en mis pechugas tomando sus primeros sorbos de vida, ver a mis hijas en mi pecho fue éxtasis, olerlas mirarlas y recibir en alegría su llegada junto a la fiesta de invitados que teníamos esperándolas fue realmente hermoso. Junto a mí en todo momento estuvieron, mamaron y mamaron y yo desde ahí que me volví a amar a mí misma pues aprendí tanto de esta experiencia que podría decir que la sanación llego hasta el útero de mi madre y regreso a mí en gratitud y amor propio, pues parir por cesárea a un hijo no es fácil y debes prepararte igualmente como lo harías para un parto natural, todo viaje que se realice en el útero es siempre una iniciación.

 

Amar nuestro parto por cesárea ya sea porque lo hayas elegido voluntariamente, o haya sido una imposición, sea como haya sido tu parto por cesárea merece que se realice una sanación de esto si hay culpa o vergüenza o rabia pues todo nacimiento merece ser honrado y transitado como un viaje transpersonal de aprendizaje en todos los planos, hacer de todo proceso de nacimiento un viaje transpersonal, honrar el camino sagrado de tu hijo es importante y parte de esto es amar y reconciliarte con tu cesárea, amando nuestros partos sin importar como haya sucedido, porque has hecho todo lo necesario para comprender que tu alma y la de tu bebe participaron juntas en la creación de esta serie de eventos que terminaron en el parto por cesárea, con el fin de aprender de esta experiencia humana. Un vez honrado y entendido el por qué decidieron renacer así pues entonces veras que tu parto fue natural, y lo volverás tu a ser natural porque donde está el amor todo se vuelve natural.

 

Hoy mis hijas tienen 2 años y el viaje interno que he realizadoyo y gemelasno solo al tener la cesárea, sino también al cuidar a dos bebes al mismo tiempo me hace dedicar con todo mi corazón un GRACIAS A LA VIDA, MUERTE, VIDA. El taller para sanar la herida emocional de las cesáreas en los úteros de las mujeres es también para honrar la vida de nuestros hijos, es una dedicación a las futuras generaciones.

En perfecto amor y paz por los nacimientos en amor y dicha de las futuras generaciones.

 

Importante: este texto no ha sido escrito para incentivar las cesáreas,más bien está dedicado a las mujeres que por necesidad o ignorancia han parido con ayuda de la cesárea y sienten que algo deben aprender o sanar en su parto.

 

(Si compartes este texto por favor cítame)

 

María José Méndez. (Sanahí)